Andalucía, el Sur

Hablar de Andalucía es hablar de una de las regiones más extensas de España, es hablar de sur, de lugares mágicos, de playas y parques naturales, es hablar de Flamenco, de provincias y ciudades de características variadas y singulares (tanto geográficamente como en cuanto a las costumbres se refiere).

Seguro que si os hablan de “La Alhambra” (Granada), “La Torre del Oro” o “La Giralda” (Sevilla), “La Mezquita” (Córdoba)… muchos de los que leéis estas líneas sabéis que se tratan de algunos de los monumentos más conocidos de esta comunidad autónoma.

Puesto que nuestra primera receta es el Gazpacho, dicen que algunos de los restaurantes que mejor lo preparan son: los de Eslava y Casablanca, en Sevilla; Juanito, en Baeza, o El Churrasco, en Córdoba. Muy bueno también el que preparan en el restaurante de Fuengirola, Girol.

Andalucía, tierra de poetas, tierra de olivos, tierra flamenca. Iremos descubriendo cosas nuevas de esta gran comunidad.

Sabor a verano, hace unos cuantos veranos ya…

¿Os habéis preguntado alguna vez quienes serían las primeras personas a las que se les ocurrió hacer un gazpacho?

Pues sobre ello me he preguntado y he intentado encontrar unas cuantas curiosidades de este plato tan característico de la cocina española en general y de la andaluza en particular.

Retornar a Al-Ándalus (711-1492) es la clave, aunque los ingredientes diferían bastante de lo que ahora conocemos como gazpacho. Migas de pan, ajo, aceite de oliva, vinagre, agua y sal. Con estos ingredientes bastaba para hacer un gazpacho en aquella época, ingredientes admitidos por la cultura musulmana. ¿Podéis cerrar los ojos e imaginar el sabor que podría tener dicho brebaje?

Cabe decir, que en esta época no podían preparar el gazpacho como nosotros lo preparamos, entre otras cosas, porque aún no se había descubierto el Nuevo Mundo (América) y, entonces, los tomates (lo que en la actualidad consideramos nuestro ingrediente principal) y los pimientos, no era posible conocerlos.

¿No echáis de menos ningún otro ingrediente? El pepino. La procedencia del pepino es bien distinta. Se cree que tiene su origen en la India. De allí llegó a Grecia y, con los cultivos extensivos de la época del Imperio Romano, se extendió por todos los territorios ocupados, lo cual incluía a España. Desde aquí se llevó al Nuevo Mundo en tiempos de la colonización (1492, año del descubrimiento de América).

No es hasta finales del s.XVII cuando empiezan a cultivarse los tomates en grandes cantidades, sobre todo en el sur de España. Y se incorporan al gazpacho bastante más tarde, hacia comienzos del s.XIX. Sin embargo, si que se preparaban ya en esa época ensaladas con tomates y otros vegetales.

El gazpacho, “Typical Spanish”, se ha extendido en nuestros días por casi todo el mundo. Junto con otros platos estrella de nuestra gastronomía, marca nuestro sello de identidad. Se dice que nuestros “vecinos” galos, Francia, lo conocieron por medio de Eugenia del Montijo (Reina consorte y esposa de Napoleón III).

Un plato fresco, casero que me recuerda la piscina, la playa, el calor, las sombrillas, los helados y el sol. Un plato que no puede faltar en nuestras casas.

Un plato con sabor a verano.

 

Gazpacho

Ingredientes:

  • 2 kg de tomates pera.
  • 1 pepino.
  • 1 cebolleta tierna (no muy grande).
  • 1 pimiento verde (de los que llaman “italianos”).
  • Una pizca de ajo.
  • Un poco de miga de pan (previamente a remojo en agua para que ablande).
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Vinagre de Jeréz.
  • Sal.

Preparación:

Lo primero, vamos a limpiar bien todos los ingredientes con agua pues van en crudo.

Por un lado vamos a escaldar los tomates. Escaldar es, simplemente, sumergir durante 10 ó 12 segundos el tomate en agua hirviendo para que, como es este caso, sea más sencillo quitarle la piel.

Para sacarlos podemos ayudarnos de un colador, es más fácil que con una cuchara o espumadera y evitamos que caiga agua en el plato en el que los vayamos sacando.

Después de escaldarlos los pelamos.

Troceamos los tomates para que sea más sencillo triturar todo (con la batidora o con un robot de cocina).

Troceamos medio pepino (el otro medio lo reservamos),

la cebolleta,

medio pimiento verde (el otro medio, lo mismo, lo reservamos)

y una pizca de ajo.

Una vez tenemos todo troceado, le añadimos la miga de pan y aliñamos cual ensalada: “aceitada, salada y poco avinagrada” (en conclusión, al gusto, según nos guste).

Lo trituramos, aunque podemos ver que queda muy basto, además de que tiene impurezas al gusto tales como pepitas del tomate o del pimiento, alguna piel…

Para solucionar el problema lo que vamos a hacer es pasarlo por un pasapuré o un chino. Yo personalmente prefiero el pasapuré, es menor el esfuerzo que se realiza y no queda tan líquido, siendo la textura suave.

Lo dejaremos reposar hasta que esté bien frío en la nevera.

Para servir lo presentaremos en un cuenco, con una guarnición elaborada a base de los mismos ingredientes que hemos utilizado para el gazpacho, a excepción de el ajo que repite demasiado.

Que aproveche.

Olé!