Pollo Yakitori, gracias por la receta Fernando Limón.

Ingredientes:

– 1/2 pechuga de pollo troceada.

– 1 cebolleta tierna o puerro.

Para la salsa:

– 50 ml de sake.

– 50 ml de mirin.

– 50 ml de salsa de soja.

– 50 g de azúcar.

Sésamo blanco y negro para decorar.

Preparación:

Antes de empezar me gustaría agradecer a Fernando Limón, chef de La Sopa Boba que me haya dado esta receta, pues además de haber sido todo un éxito, me parece muy divertido el proceso para prepararlo. Aunque su receta es con pavo, no creo que haya mucha diferencia al cocinarlo.

Lo primero que haremos será trocear la pechuga (si no lo habíamos hecho ya), cortamos y partimos en trozos medios la cebolleta.

Vamos a dejar los palos en agua (para que cuando se pongan después en la sartén no se quemen).

Por otro lado vamos a preparar la salsa en un cazo. Ponemos en el cazo, el mirin, el sake, la salsa de soja y el azúcar. Lo dejamos reducir poco a poco primero a fuego medio y después más bajo.

Cuando esté lo reservamos en un bote junto con un pincel de cocina.

Ensartamos el pollo con la cebolleta de forma alternante en los pinchos.

Ponemos la plancha a calentar y colocamos nuestras brochetas. Las pintamos con la salsa y le vamos dando vueltas hasta que quede dorado y caramelizado a fuego medio-fuerte-medio.

Cuando esté caramelizado, lo apartamos y apagamos el fuego.

Para presentarlo colocamos nuestras brochetas en un plato y espolvoreamos un poco de sésamo blanco y sésamos negro por encima.

Listo.

Muchísimas gracias Fernando Limón.

Maki de cecina, pera y queso Philadelpehia y maki de jamón ibérico.

Ingredientes:

– 500 g de arroz para sushi.

Cecina (4 lonchas).

Jamón Ibérico.

– 1 pera.

Queso Philadelphia Light.

Alga Nori.

– 90 ml de sushi seasoning (vinagre de arroz preparado para sushi).

Salsa de soja.

Wasabi en pasta.

Esta receta es muy especial. Es una de las recetas que ayudé a preparar para la cena de Teinvitoacenar.org junto con mis compañeros voluntarios, Paco Amor y Chema de Isidro como maestro. Un plato súper original, aunque el queso que utilizaron en esta ocasión era queso de cabra. Estaba buenísimo, es una mezcla de España y Japón muy agradable en la boca, donde la pera aporta frescor y al mojarlo en la soja le da ese toque especial tan oriental, además de el aporte de sabor de mar que le da el alga Nori.

Preparación:

Lo primero que vamos a hacer es lavar el arroz con agua fría, masajeándolo suavemente para que suelte el almidón. Lavamos y cambiamos el agua para lavarlo de nuevo. Después de repetir el proceso unas 8 ó 9 veces el agua saldrá casi transparente ya. Lo dejamos escurrir unos 15 minutos.

Mientras, vamos a preparar la cecina, la pera y el jamón.

Cortamos la cecina en tiras de lo largo como tallarines. Reservamos.

Cogemos dos lonchas de cecina, las pintamos con aceite de oliva y las metemos al horno a una temperatura de 180°C durante 15 min. Se sacan y se dejan enfriar hasta que endurezcan. Después las machacaremos con el mortero hasta hacerlas polvo y lo reservamos.

Pelamos la pera y la descorazonamos.

La cortaremos como si fueran patatas fritas finas.

Cuando haya pasado el tiempo de escurrir el arroz, lo ponemos en la cazuela donde lo vamos a cocer y le añadimos la misma cantidad de agua (500 ml) y un poco más. Cerramos la cazuela y lo ponemos a fuego vivo. Cuando hierva lo bajamos al mínimo (num. 3 en vitrocerámicas). Lo mantenemos así unos diez minutos más sin levantar la tapa y después lo retiramos y lo dejamos tapado (5 min más).

Lo volcamos de la cazuela al Hangiri (si no tenemos en un recipiente de plástico o madera). Bañamos el arroz con los 90 ml de vinagre de arroz (preparado para sushi) y lo abanicamos (muy importante, con un abanico) mientras lo vamos mezclando con rapidez pero delicadamente para no destrozar el arroz.

Una vez frío llega el momento de preparar los makis. Para montarlo colocamos sobre la esterilla una hoja de alga Nori.

Colocamos una cama de arroz sobre toda la superficie suavemente (para que no se nos quede pegado en arroz nos las mojamos ligeramente con agua) sin apretar o chafar el arroz.

Le colocamos la pera a lo largo.

Le colocamos la cecina de igual forma.

Le ponemos unos pegotes de queso Philadelphia (luego cuando lo cerremos se repartirá el queso).

Ahora tenemos que enrollarlo. Para ello iremos de atrás hacia delante.

Lo prensamos bien.

Damos media vuelta y listo.

Para cortarlo primero tenemos que tener en cuenta que tenemos que mantener el cuchillo limpio cada vez que realicemos un corte. Así nuestro corte será lo más limpio posible. Del mismo modo tenemos que tener un cuchillo que corte bien.

Cortamos los bordes y lo dejamos lo más igualado posible.

Después cortamos a la mitad.

Cada mitad a la mitad de nuevo.

Y para finalizar ese medio en dos medallones.

Para presentar se pone el lado de corte hacía arriba (por eso interesa que sea lo más limpio posible el trabajo con el cuchillo).

El de jamón ibérico se realizaría de la misma forma pero en su interior llevaría sólo el jamón ibérico.

Se pueden hacer de miles de ingredientes.

Para la presentación yo he escogido una pizarra. Lo acompañamos de salsa de soja, el punto crunch y potenciador de sabor del polvo de cecina y un poquito de wasabi (esto es súper picante, así que no conviene tomarlo como si fuera para untar).

Espero que os guste.

Muchas gracias por poder compartir un día tan especial como el de la cena de Teinvitoacenar.org y por enseñarnos este plato tan especial y tan rico.

Teinvitoacenar.org, una iniciativa solidaria muy especial

El domingo 22 de diciembre no solamente se hizo feliz a muchas personas con la Lotería de Navidad.

Gracias a la iniciativa Teinvitoacenar.org, promovida por diferentes asociaciones sociales (que pertenecen a la Compañía de las Obras) se preparó una cena muy especial para más de 500 personas en exclusión social y a las que la crisis que vive España les azota duramente.

La Compañía de las Obras nació en 1998 con el fin de preservar la dignidad de las personas tanto en lo social como en el trabajo con la ayuda de obras sociales y empresas. A día de hoy son más de 300 las empresas, organizaciones sin ánimo de lucro y particulares en toda España.

La Casa de San Antonio, asociación que se dedica a la asistencia social, acogiendo a personas sin techo para darles de nuevo a sus vidas una normalidad social.

La ONG, CESAL, que gestiona el CEPI (Centro de Participación e Integración de Inmigrantes) Hispano-Dominicano de la Comunidad de Madrid, en el Distrito de Tetuán. Jóvenes que escapan de la violencia, parados…

BOCATAS, asociación que cada viernes acude a la Cañada Real para llevar alimentos calientes y agua a los toxicómanos que se acercan hasta allí para comprar droga.

Casa de La Almudena, proyecto en el que tres familias acogen en sus casas  a menores tutelados que sufren dificultades. Este proyecto lo componen las Casas de Acogida de las propias familias, una Casa Materno-Infantil y un Centro de Día que acoge a jóvenes en riesgo de exclusión social.

Asociación Alto Tajo, grupo de voluntarios que cada domingo visitan el centro de menores infractores de Brea de Tajo, donde más de cien jóvenes cumplen condena por graves delitos.

El Banco de Solidaridad, asociación de voluntarios que ayuda entregando una caja de comida mensualmente a casi 300 familias en situaciones difíciles a consecuencia de la crisis económica.

Familias para la Acogida, asociación que se compone de cincuenta familias que acogen o adoptan a menores que necesitan un clima familiar donde crecer siendo queridos.

Me enteré de este evento por Twitter y no dudé ni un momento en ponerme en contacto con la organización para poder ayudar en todo lo que fuera posible y después elaborar un post para el blog, pues pensé que era una estupenda manera de vivir una experiencia como esta ayudando a hacer feliz a tanta gente y tener el honor de contarlo. Le agradezco muchísimo a Charo Jiménez que se pusiera en contacto conmigo para poder asistir.

Cientos de voluntarios, junto a los cuales pude vivir esta experiencia tan bonita, entre los cuales había rostros conocidos como Ana Bellón (Las Mañanas de la 1), Juan Orellana (Crítico de Cine) o Wally López (DJ).

Y cómo no dirigidos por unos excelentes maestros de cocina: Juan Pozuelo (Grupo Raza Nostra), Chema de Isidro (Escuela de Cocina Chema de Isidro), David Muñoz (Chef de Diverxo), Carles Mampel (Pastelero y dueño de Bubo), Ricard Camarena (Restaurante Ramsés), Sergio Fernández (Las Mañanas de la 1, TVE), Quim Casellas (Chef de Casamar), Clara P. Villalón (exconcursante de Master Chef España). También  conocí a Paco Amor (Diviértete cocinando con Paco Amor).

Una iniciativa absolutamente increíble. Desde la mañana todo empezó a organizarse en el Palacio de Negralejo, Negralejo, Madrid. Un entorno precioso, en uno de los salones gigante comenzaba a montarse de forma brillante con todo tipo de detalle en las mesas, una decoración muy especial para una ocasión más especial todavía.

En las cocinas, los voluntarios nos pusimos a las órdenes de estos maravillosos maestros de cocina y se comenzó a elaborar el delicioso menú que por la noche degustarían las familias. Una experiencia que no puedo explicar, compartir este día con todos los voluntarios con los que estuve compartiendo trabajo y agradecer a los maestros de cocina la accesibilidad para poder hablar con ellos y realizar algunas fotografías.

Fue un honor. Qué bellísimas personas, qué compañerismo a la hora de trabajar, qué organización tanto del grupo de voluntarios de cocina como del grupo de voluntarios camareros, qué lujo, cuanta solidaridad, cuanta disposición para ayudar, para hacer felices a tantas personas. Sólo podía repetirme una y otra vez: “Firmaría para que todos los días de mi vida fueran así” y poder contarlo.

El momento más emotivo fue cuando me asomé al salón y pude ver con mis propios ojos el rostro de tantas personas que están sufriendo con esta crisis y de esas personas que pasan tan duras dificultades económicas en la vida. El poder ver que entre todos se ha podido hacer algo más felices a estas personas con esta cena tan especial de Navidad, es algo que no se puede explicar.

Además la velada estuvo amenizada gracias a la participación de los magos de La Gran Escuela de Magia “Ana Tamariz”, quienes hicieron aún más mágico el momento si cabe. También un coro le puso música a esta cena tan especial con canciones populares y villancicos.

Fue un día increíble, sólo puedo agradecer una y otra vez haber podido ayudar y compartir esta experiencia con todos los que participaron. Creo que con cada experiencia en la vida aprendemos una cosa nueva. En esta ocasión me ha enseñado a valorar más si cabe el esfuerzo de tantas familias en riesgo de exclusión social para llegar a fin de mes. A valorar, más todavía, el esfuerzo de tanta gente buena que pertenece a asociaciones que hacen que cada día la solidaridad de nuestra sociedad crezca y crezca dando ejemplo con su ayuda y disposición.

Un día absolutamente inolvidable. Gracias a todos, estoy a vuestra disposición cuando lo necesitéis. Un placer.

También me encantaría agradecer a Ignacio Santa María Pico (Dpto. Publicaciones de Servimedia), que me haya podido facilitar algunas de las fotos que os muestro en este post, pues la calidad de algunas de las mías que tomé con el móvil no era muy buena.

UNO DE LOS DÍAS MÁS FELICES DE MI VIDA, UN HONOR.

Todos tenemos nuestros sueños en la vida. Pues bien, uno de mis sueños era poder ir a comer a La Sopa Boba, en Alpedrete, en la Sierra Norte de Madrid.

Es muy difícil explicar la emoción que uno siente cuando admira el trabajo de otras personas. Es muy difícil, cuando ves lo que hacen y te emocionas viendo como transmiten. Cuando pruebas un plato sorpresa y te sorprende de verdad. Cuando sabes el trabajo que hay detrás, cuando ves la ilusión a través de él. Es un honor poder hablar de estas personas y decir sólo cosas buenas de ellas.

Me encantan las sorpresas, imagino que como a todo el mundo (sorpresas buenas, claro). Cuando vas a comer a un restaurante, pides una sorpresa y te sorprenden, se te ilumina la cara como a un niño abriendo un regalo el día de Reyes, de Navidad o en una ocasión súper especial. Es una sensación emocionante, y de eso se trata, de transmitir sensaciones con la cocina. De sorprender, de provocar emociones diferentes. Es un arte.

Una cocina creativa, diferente, arriesgada pero con lógica. Divertida, original, en una sola palabra, única.

El Chef Fernando Limón ha elaborado una carta variada y con personalidad. Un aperitivo muy agradable y fresco mientras elegimos los platos. Platos pensados para compartir experiencias, sabores, olores, texturas, sonidos,… (espectaculares las sardinas marinadas y ahumadas y las croquetas de calamares en su tinta).

Una experiencia para los sentidos y para hacernos viajar con su variedad de carnes exóticas (el kanguro buenísimo) e influencias orientales (chipirones laqueados a la manera del Chef). Productos súper frescos tratados con mimo. Postres variadísimos, deliciosos y sorprendentes (me encantó la maceta de chocolates con regadera, todo un trampantojo).

Los vinos, variados también en su origen y en su tipología. De ellos se encarga Teresa Serralta, esposa de Fernando y Sumiller de La Sopa Boba. Tomamos un vino extremeño que también nos sorprendió positivamente: “El gitano pelirrojo esperando sólo en la sala de urgencias”. Todo un descubrimiento.

Y qué mejor para terminar la comida (o la cena), que una copa para los que no conducen. En La Sopa Boba destilan su propia ginebra y crean su propia tónica, además de los cubitos de hielo (que en este caso también se hacen con tónica, decorados en su interior con fruta liofilizada o como lo probamos nosotros, con aleta de fugu).

Amabilidad, cercanía, un equipo estupendo, profesional. Te hacen sentir como en casa y en todo momento están pendientes de todo. Espectacular, simplemente puedo decir eso.

Un restaurante donde se ve la felicidad y la pasión por el trabajo bien hecho. Destacar también la originalidad de la decoración (con objetos cotidianos incrustados en el suelo, un lavamanos que parece una escultura decorativa en un jardín de piedra, las lámparas y paneles de colorines…).

Un placer poder disfrutar de esta experiencia y espero poder tener la oportunidad de repetir, para seguir sorprendiéndome con esta maravillosa e imaginativa cocina.

Agradecer por último su accesibilidad y atención, pues me han facilitado algunas fotos para el post y me han brindado su ayuda en todo momento. Un honor.

A vuestra disposición.

Muchísimas gracias.

ROSCÓN DE REYES

Ingredientes:

(Para un roscón de 8 buenas porciones)

– 325 g de harina de trigo (especial para bizcochos o repostería).

– 125 ml de leche tibia.

– 12-15 g de levadura fresca.

– 60 g de azúcar.

– 60 g de mantequilla en pomada.

– 1 huevo tamaño medio

– 3 g de sal

– 1 cucharadita de agua de azahar (importante no pasarse).

– Una pizca de ron (unas 2-3 gotas a cuentagotas).

Piel rayada de limón y de naranja.

Huevo batido (para pintarlo antes de meterlo al horno)

Frutas escarchadas variadas.

Almendras en trocitos (en este caso no usamos pero queda genial).

Azúcar.

Preparación:

Primero vamos a hacer la masa. Esta masa lleva unos pasos importantes a seguir.

En un bol grande ponemos la harina y la mezclamos con el azúcar y las rayaduras de limón y de naranja, el huevo y vamos mezclando.

En un vasito calentamos la leche hasta que esté tibia, tampoco demasiado caliente. Disolvemos en ella la levadura para con el calor se vaya activando. Se lo añadimos a la mezcla anterior y seguimos mezclado bien. Le añadiremos el agua de azahar y la mantequilla en pomada (esta casi al final para que vaya mezclándose bien).

Cuando se ha mezclado bien se despegará del molde con facilidad. La consistencia de la masa es algo pegajosa, pero sin llegar a ser. Lo sacamos del bol y enharinamos una superficie plana. Trabajamos la masa durante 10-15 minutos, que al amasar coja temperatura y que se mezcle todo bien.

Cuando terminemos, le damos forma de bola y la ponemos en un recipiente tapado con film y un trapo y lo mantenemos en un lugar a una temperatura templada. Mi truco es que lo pongo cerca del radiador y le voy dando vueltas al recipiente cada media hora. A las dos horas, más o menos, la masa habrá doblado su tamaño.

Ahora la sacamos del recipiente y la volvemos a amasar un poco (enharinamos, sin pasarse, solo para que no se pegue, una superficie lisa como antes). Le damos la forma de bola, le hacemos el agujero en medio y vamos dándole la forma de roscón. Hay que dejar un agujero bastante grande para que no se cierre.

Colocamos la masa con la forma de roscón sobre papel de horno en la badeja del horno. La tapamos de nuevo con papel film y con el trapo y lo colocamos durante una hora por lo menos en un lugar a temperatura. Como os he dicho, yo lo coloco cerca del radiador y le voy dando vueltas. A las masas, el frío y las corrientes en estos procesos no les va nada bien, pues la levadura se duerme.

Precalentamos el horno a 180ºC. Destapamos el roscón y lo pintamos con el huevo batido. Después de una hora, aproximadamente, el tamaño de la masa ha tenido que crecer otra vez.

Tenemos cortadas unas cuantas frutas escarchadas para nuestro roscón. En este caso son 8 piezas, para ocho buenos trozos. Las colocamos sobre el roscón pintado.

Y lo metemos al horno precalentado durante 12 – 15 minutos. Al minuto 12 que ya estará dorado y todo lo abrís y pincháis con una aguja o palito. Si sale limpio lo sacáis porque sino se corre el riesgo de que quede seco en vez de esponjoso y no queremos eso.

Lo dejamos enfriar y le añadimos un poco de azúcar glase por encima espolvoreada con ayuda de un colador. Listo para tomar!

Se puede disfrutar acompañando a un té, un café o incluso un rico chocolate a la taza bien calentito.