LECHAZO ASADO (Horno eléctrico)

Ingredientes:

  • ¼ de lechazo churro de Castilla y León
  • 1 vaso de agua
  • Sal

Preparación:

Si hay un plato típico de mi ciudad, Valladolid, es el lechazo. Del lechazo se come todo. Se puede cocinar de muchas formas pero lo tradicional es asarlo al horno. En los restaurantes y en las bodegas lo asan en grandes hornos de leña que le dan ese sabor tan característico. En este caso os voy a enseñar a prepararlo en el horno de vuestras casas, en horno eléctrico. Con unos trucos os quedará deliciosamente tierno y jugoso.

Para preparar un lechazo delicioso es importante encontrar un buen producto. Y fijarnos que sea IGP Castilla y León. En Valladolid hay muchas carnicerías que tienen un producto excelente. En mi casa mi madre suele comprar en “Sinde”. Tienen un producto maravilloso, el servicio es espectacular y son especialistas en lechazos.

Lo primero que vamos a hacer es poner a precalentar el horno a 180°C. Por otro lado ponemos el cuarto de lechazo con la piel hacia abajo.

Ponemos un vaso de agua y disolvemos un poco de sal y regamos el lechazo con ello. Lo metemos al horno a 180°C y lo dejamos durante 40-45 minutos en esta posición.

Pasado este tiempo abrimos el horno, lo sacamos y le damos la vuelta. Lo regamos con la salsa que ha soltado y lo volvemos a meter a 180°C durante 40-45 minutos más.

El resultado es delicioso. Queda tierno y jugoso.

Para acompañar se suele preparar una ensalada de lechuga y cebolleta con vinagre, aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal.

Espero que os guste la receta!

REDONDO “VUELTA Y VUELTA , VUELTA Y VUELTA…”

Ingredientes (para cuatro personas):

– ½ redondo (que el redondo sea menor a 1,800 kg, de ternera, no de vaca).

– 20 ajos (dejamos los ajos en camisa)

– 6 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra.

– 300 ml de agua.

– Sal.

Preparación:

Lo primero que haremos será poner el aceite en una olla o cazuela alta. Le añadimos los ajos y cuando veamos que está caliente metemos el redondo y lo sellamos dándole vueltas durante 45 minutos a fuego medio-bajo con ayuda de unas pinzas para que se vaya cocinando uniformemente, se dore (no calcine) y además conserve todos sus jugos en el interior. Es importante tener cuidado de no aplastar los ajos mientras le damos vueltas a nuestro redondo.

Transcurridos los 40 minutos, disolveremos una cucharada de sal en los 300 de agua. Y se lo añadiremos a nuestro redondo que estará bien doradito. Lo seguimos dando vueltas hasta que se despegue un poco el dorado en la salsa y lo sacamos a un plato, reservamos.

Dejamos hervir a fuego medio la salsa unos 5 minutos y reservamos.

Para montar nuestro plato cortamos el redondo en filetes muy finos. El centro tiene que tener un color rosado (tirando a rojo). No se vuelve a recalentar, se corta y sirve a temperatura ambiente. Si se gurda en el frigorífico se puede sacar antes para atemperar. A mí me gusta dejarlo tirando a crudito, pues si se corta muy fino con ayuda de un buen cuchillo flexible queda como carpaccio y es un bocado deliciosamente tierno.

Para acompañar hervimos unas patatas y las machacamos con un poco de sal y aceite de oliva, servimos como puré. La salsa con los ajitos en camisa se calienta a punto de ebullición y se sirve en una salsera bien caliente para que cada comensal se sirva al gusto.

Espero que disfrutéis de esta deliciosa receta.

Un buen consejo: los ajos quedan deliciosos, intentad calcular 3 o cuatro por comensal pues sino se pegarán por ellos.

Rulo de pollo relleno con guarnición de hongos, cebolleta y pasas

Ingredientes:

– 8 filetes finos de pechuga de pollo.

– 4 lonchas de queso light (bajo en grasas).

– 8 nueces (peladas)

– 250 gms de champiñones.

– 2 cebolletas tiernas.

– 1/2 Pimiento verde italiano.

– 50 gms de uvas pasas.

– Aceite de oliva virgen extra.

– Un chorrito de vino blanco.

– Sal Maldon.

Preparación:

Laminamos los champiñones, troceamos la cebolla y el pimiento y lo ponemos a pochar en la sartén con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Añadimos las pasas y el chorrito de vino blanco y dejamos que se medio consuma el líquido. Retiramos antes de que se termine de reducir para añadirlo más tarde y poder dar el toque final en el horno junto con los rulos de pollo rellenos.

Por otra parte, rellenamos las pechugas con la loncha de queso y las nueces. Las enrollamos sobre sí mismas y las atravesamos con palillos para que se mantengan así mientras las cocinamos en el horno.

Colocamos los rulos de pechuga rellenos en una fuente de cristal apta para soportar la temperatura del horno. Colocamos la guarnición a modo de cama. Espolvoreamos un poco de queso mozzarella sobre los rulos y lo meteremos en el horno (previamente precalentado a 180 ºC).

Mi truco es regarlo con un par de cucharadas de agua, para que no se quede demasiado seco y se tueste demasiado. Otro toque personal, añadir un poco de azafrán en hebra, le dá un toque especial (3-4 hebras).

El resultado es espectacular.