ConKdeKilo La cocina y la escritura siempre a fuego lento

Sabor a verano, hace unos cuantos veranos ya…

¿Os habéis preguntado alguna vez quienes serían las primeras personas a las que se les ocurrió hacer un gazpacho?

Pues sobre ello me he preguntado y he intentado encontrar unas cuantas curiosidades de este plato tan característico de la cocina española en general y de la andaluza en particular.

Retornar a Al-Ándalus (711-1492) es la clave, aunque los ingredientes diferían bastante de lo que ahora conocemos como gazpacho. Migas de pan, ajo, aceite de oliva, vinagre, agua y sal. Con estos ingredientes bastaba para hacer un gazpacho en aquella época, ingredientes admitidos por la cultura musulmana. ¿Podéis cerrar los ojos e imaginar el sabor que podría tener dicho brebaje?

Cabe decir, que en esta época no podían preparar el gazpacho como nosotros lo preparamos, entre otras cosas, porque aún no se había descubierto el Nuevo Mundo (América) y, entonces, los tomates (lo que en la actualidad consideramos nuestro ingrediente principal) y los pimientos, no era posible conocerlos.

¿No echáis de menos ningún otro ingrediente? El pepino. La procedencia del pepino es bien distinta. Se cree que tiene su origen en la India. De allí llegó a Grecia y, con los cultivos extensivos de la época del Imperio Romano, se extendió por todos los territorios ocupados, lo cual incluía a España. Desde aquí se llevó al Nuevo Mundo en tiempos de la colonización (1492, año del descubrimiento de América).

No es hasta finales del s.XVII cuando empiezan a cultivarse los tomates en grandes cantidades, sobre todo en el sur de España. Y se incorporan al gazpacho bastante más tarde, hacia comienzos del s.XIX. Sin embargo, si que se preparaban ya en esa época ensaladas con tomates y otros vegetales.

El gazpacho, “Typical Spanish”, se ha extendido en nuestros días por casi todo el mundo. Junto con otros platos estrella de nuestra gastronomía, marca nuestro sello de identidad. Se dice que nuestros “vecinos” galos, Francia, lo conocieron por medio de Eugenia del Montijo (Reina consorte y esposa de Napoleón III).

Un plato fresco, casero que me recuerda la piscina, la playa, el calor, las sombrillas, los helados y el sol. Un plato que no puede faltar en nuestras casas.

Un plato con sabor a verano.

 

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